Si convives con un gato, seguro que en más de una ocasión se te ha subido encima, ha empezado a estirar y encoger las patitas rítmicamente contra ti (o contra una manta) como si estuviera amasando pan. Este gesto tan curioso y entrañable es completamente normal, pero tiene detrás varias razones de peso relacionadas con su instinto y su bienestar.
En este artículo te explicamos por qué lo hacen y qué nos están intentando decir con ello.
1. Un recuerdo de la infancia y la lactancia
El motivo principal tiene su origen en las primeras semanas de vida del gatito. Cuando amamantan de su madre, los cachorros realizan este movimiento de «amasado» con sus patas delanteras contra el abdomen de la madre para estimular la producción y la bajada de leche.
Aunque crezcan, este reflejo queda grabado en su memoria como un símbolo absoluto de seguridad, protección y alimento. Cuando un gato adulto amasa, está reviviendo esa sensación de bienestar y confort.
2. Demuestran amor y confianza plena
Si tu gato te elige a ti para amasar, considérate todo un privilegiado. Los gatos son animales muy territoriales y selectivos con sus muestras de afecto. Si realiza esta acción sobre tu regazo o tus piernas, significa que se siente completamente seguro a tu lado, que te identifica como una figura de confianza y que te considera parte de su familia o su «hogar».
3. Instinto para marcar su territorio
En las almohadillas de las patas de los gatos se encuentran unas glándulas odoríferas que segregan feromonas invisibles para nosotros, pero muy perceptibles para otros animales. Al amasar una superficie, están impregnando su olor en ella. Es una forma sutil de decir: «Esto me pertenece» o «Aquí estoy a salvo».
4. Búsqueda de comodidad y descanso
¿Te has fijado en que antes de acostarse a dormir en el sofá o en la cama dan vueltas y amasan la superficie? Es un comportamiento heredado de sus antepasados salvajes. En la naturaleza, los felinos pisoteaban la hierba alta y las hojas para aplastarlas, crear un lecho cómodo y comprobar que no había sorpresas desagradables (como insectos o piedras) ocultas debajo.
Conclusión
Amasar es una de las señales más claras de que tu felino es un animal feliz, relajado y que se siente a gusto en su entorno. Así que, aunque a veces sus uñas finas puedan molestar un poco, lo mejor es disfrutar de ese momento de complicidad con tu mascota.