Hernias Discales en Perros Pequeños: Cómo Detectarlas a Tiempo y Qué Hacer

Los perros de razas pequeñas y alargadas (como el Teckel o Tejonero, el Bulldog Francés o el Cocker Spaniel) cuentan con una predisposición genética muy marcada a sufrir problemas en la columna vertebral. Entre ellos, la hernia discal es una de las patologías neurológicas y ortopédicas más frecuentes, por lo que saber reconocer los primeros síntomas puede marcar la diferencia entre una recuperación total o secuelas graves.

1. ¿Qué es una hernia discal y por qué afecta a perros pequeños?

Entre cada una de las vértebras de la columna se encuentra un disco intervertebral que actúa como amortiguador. En ciertas razas, estos discos sufren un proceso de degeneración precoz en el que se vuelven más rígidos y fibrosos. Si el disco se desplaza o se rompe hacia el canal medular, comprime la médula espinal, interrumpiendo la comunicación entre el cerebro y las extremidades.

Per perro pequeño de raza Teckel recibiendo revisión de hernias veterinaria en la columna

2. Síntomas de alerta: ¿Cómo saber si mi perro tiene una hernia?

Los signos clínicos pueden aparecer de forma repentina tras un mal gesto, un salto desde el sofá o incluso sin causa aparente. Presta atención a las siguientes señales de dolor y pérdida de movilidad:

  • Dolor evidente: Rigidez en el cuello o en la espalda, arqueamiento de la columna, llantos al cogerle en brazos o resistencia a subir escaleras.
  • Debilidad en las patas (paresia): Notas que arrastra las uñas de las patas traseras al caminar o que le cuesta coordinar los movimientos.
  • Incoordinación (ataxia): Camina tambaleándose como si hubiera perdido la fuerza del tren posterior.
  • Pérdida de sensibilidad: En casos graves, el perro deja de sentir las extremidades y pierde el control de esfínteres (incontinencia urinaria o fecal).

3. ¿Qué debes hacer si sospechas que padece una hernia?

Ante la mínima sospecha de dolor lumbar o cervical o pérdida de fuerza, el tiempo es un factor crítico:

  • Acude al veterinario de urgencia: Evita automedicar al animal con analgésicos humanos (muchos son altamente tóxicos para ellos). El veterinario realizará una exploración neurológica completa.
  • Reposo absoluto estricto: Restringe por completo los saltos, paseos largos o movimientos bruscos. Lo ideal es mantenerlo en un espacio reducido (un transportín amplio o un parque de juegos) mientras se valora su estado.
  • Pruebas de imagen y tratamiento: Dependiendo de la gravedad, el tratamiento puede ir desde el reposo médico combinado con antiinflamatorios y relajantes musculares hasta la cirugía descompresiva urgente si hay pérdida de sensibilidad profunda.

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