A medida que los gatos envejecen, sus necesidades físicas y metabólicas cambian de manera significativa. Llegada la etapa senior (a partir de los 7-10 años), adaptar nuestro hogar y sus rutinas es fundamental para asegurarles una vejez cómoda, activa y sin dolor.
1. Modificaciones en el entorno para facilitar su movilidad
Los problemas articulares y la artrosis son muy comunes en gatos mayores, aunque a menudo los enmascaren con maestría. Para ayudarles en su día a día:
- Rampas y escalones: Coloca pequeñas rampas o escalones junto al sofá o la cama si les gusta subir a descansar pero ya les cuesta dar el salto.
- Bandejas sanitarias adaptadas: Sustituye su arenero tradicional por uno que tenga la entrada mucho más baja para que no tengan que levantar las patas traseras en exceso.
- Zonas de descanso mullidas: Ubica camas ortopédicas en lugares cálidos, alejados de corrientes de aire y ubicadas a nivel del suelo.
2. Nutrición específica para la tercera edad
El metabolismo de un gato senior se ralentiza, por lo que necesitan dietas ricas en proteínas de alta digestibilidad para conservar la masa muscular, pero con un aporte calórico controlado para evitar el sobrepeso. Además, es muy recomendable incorporar suplementos de ácidos grasos Omega-3 para proteger sus cartílagos y cuidar su función renal.
3. Revisiones veterinarias preventivas
Los gatos son expertos en ocultar los síntomas de enfermedad. A esta edad, las visitas al veterinario deben realizarse al menos cada seis meses para realizar analíticas de sangre y orina que permitan detectar de manera precoz problemas comunes como insuficiencia renal, diabetes o hipertiroidismo.
